dilluns, 17 de febrer de 2014

EL NAIXEMENT DE LES BIBLIOTEQUES MODERNES

El Lluís, un usuari de la biblioteca on treballo i del qual us parlo força sovint, m'ha enviat aquest magnífic fragment de "La Civilización del Renacimiento en Europa, 1450-1620" de John Hale que parla de l'aparició de les biblioteques modernes i del dipòsit legal.  Feu-hi un cop d'ull perquè és força interessant:

"Si cualquier hombre (no un hombre cualquiera) podía ser un filósofo, entonces la cultura era un aspecto más esencial de la vida civilizada de lo que se suponía. La imprenta, y la mayor abundancia de los libros a buen precio contribuyeron a configurar su imagen. A partir de mediados del siglo XV, los ciudadanos italianos adinerados empezaron a hacerse construir su pequeño estudio dentro de sus casas, o a hacer que los incluyeran en los proyectos de las nuevas. Estos despachos estaban pensados en parte para guardar los papeles de la familia, pero sobre todo, para servir de refugio adonde el cabeza de una atareada familia podía retirarse a leer sus libros preferidos, generalmente de noche, cuando los demás dormían. Con sus escritorios, atriles, lámparas, braseros y estanterís, estos eran los modelos que utilizaban los artistas -Gozzoli, Botticelli, Colantonio, Carpaccio, Durero y otros- para representar los retiros librescos de los santos filósofos y santos eruditos, san Jerónimo, san gustín y san Gregorio. El hábito se difundió, y a mediados del decenio de 1530, el erudito John Leland, que viajaba por las tierras políticamente inestables del norte de Inglaterra, se alegró de encontrar en la torre de un castillo propiedad de henry Percy, conde de Northumberland, un estudio, con sus escritorios y sus atriles, que se llamaba "el Paraíso". A partir del siglo XV, a los estudiantes formales se les permitió tomar prestados libros de las colecciones de los Médicis en Florencia y de la Biblioteca Vaticana en Roma. En el siglo XVI se fundó en Nuremberg una biblioteca municipal que, al llegar al decenio de 1550, contenía ya unos cuatro mil volúmenes, manuscritos e impresos. En 1537 se creó por ley en Francia el primer depósito legal, al que todos los impresores estaban obligados a entregar cierto número de copias. Aunque esta obligación sólo se cumpliese en parte, la idea de que una clase ciudadana debidamente instruida fuese para los gobiernos un instrumento preciado fue cobrando fuerza." 

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